por Javier Gómez Espinosa
CLAMORES, 8 de mayo de 2012
A punto de cumplirse los tres años de su muerte, la banda que acompañaba habitualmente a Antonio Vega, junto con su familia y algunos amigos, se reúnen una vez más en la Sala Clamores para recordar a este artista inimitable e insustituible.
En esta ocasión la cita era doble, ya que se presentaba la obra póstuma de Antonio, su último proyecto que no pudo finalizar. La gira por teatros planeada para revisar toda su obra y plasmarla en un álbum que supondría el cierre de una etapa se comenzó, pero no pudo llegar a terminarse por los severos problemas de salud que le sobrevinieron y que en poco tiempo acabarían con su vida.
Finalmente, se ha recuperado el material disponible de los pocos conciertos realizados y se ha conseguido editar un doble CD y un DVD (en el que un servidor ha tenido el honor y el orgullo de participar aportando un diseño) donde se recogen los mejores momentos de esos recitales, y en los que la banda suena fantásticamente. Algunas canciones sorprenden por sus nuevos arreglos y su arrebatadora energía – pese a que muchos piensen en Antonio como un músico más afín a las melodías suaves y relajadas, nadie puede discutir su pasión por las guitarras y la importancia (y la contundencia, en muchos casos) de éstas en sus canciones.
El álbum lleva por título “Antes de haber nacido”, tomado de la única canción inédita que en él aparece, la última que Antonio dejó terminada. También se recoge en el DVD, además de seis canciones grabadas en el teatro Victoria Eugenia de San Sebastián y entrevistas con sus músicos y su hermano, un nuevo vídeo clip animado de la canción “Vapor”. Con la proyección de algunos de estos fragmentos se dio inicio a la velada.
Después de unas palabras de recuerdo y de una calurosa ovación que recibieron en su nombre su madre y sus hermanos, la banda de Antonio (“esos chicos”, que decía él) comenzó a repasar algunos de sus temas más emblemáticos. Con la ausencia esta vez de su mano derecha durante tantos años, Basilio Martí, su puesto en el piano lo tomó Alfonso Pérez para acompañar a Alberto Zapata (guitarra), Toni Jurado (batería), Jorge D’Amico (guitarra) y Luismi Baladrón (bajo).
Un par de canciones con la voz de Luismi dieron paso al desfile de amigos por el escenario: primero Cristina Narea cantó “Hablando de ellos” y a continuación Rebeca Jiménez se unió a la banda para, más tarde, quedarse sola en el escenario con Carlos – el hermano de Antonio – y regalarnos una memorable y emocionante interpretación de “El sitio de mi recreo”. Luego fue Carlos quien permaneció en el escenario para tocar con el grupo al completo esa otra maravilla que es “Lucha de gigantes”.
El siguiente en aparecer fue Andrés Suárez, quién a partir de ahí asumió la voz cantante durante el resto de la velada. Y fue todo un regalo, porque su voz no es de las que te dejan indiferente: tiene una potencia y unos registros al alcance de pocos, y todo ello unido al sentimiento evidente que pone un discípulo aventajado al cantar las canciones del maestro. Todo un lujo escuchar sus interpretaciones de “Anatomía de una ola”, “Océano de sol” o “No me iré mañana”, entre otras.
Tras una primera despedida, volvieron acompañados de Rafa Martín para rematar, como no podía ser menos, con “La chica de ayer”. La canción de Antonio por excelencia. Su primera gran canción, cuya sombra nunca pudo borrar ninguna otra (aunque a él le incomodase que algunos sólo le reconocieran por esta canción, teniendo el repertorio que tenía). Una canción que es también su primer vínculo tangible con el barrio de Malasaña, donde finalmente se consiguió que tenga su hueco permanente, un sitio para el recreo de todos en esa plazuela que lleva su nombre muy cerca del Penta, el bar que gracias a su canción ya es parte de la historia.
Una noche para el recuerdo que esperamos se pueda repetir durante muchos años. Antonio no se merece menos.
























